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Redacción Hialeah Florida – 1993. Los medios anunciaban el histórico fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos en favor de las religiones afrocubana, ya después de tantos agravios y persecución teníamos garantías y libertad religiosa, pero ¿cómo pasó todo? José A. Montoya máximo sacerdote y fundador de nuestro ministerio nos cuenta cómo fue, detalle por detalle, desde 1985 hasta la fecha, testigo y uno de los protagonistas social de los hechos. Y así nos cuenta. Llegué a Hialeah en 1985, después de radicar en varios estados desde 1980, nuestra religión no era reconocida ni éramos respetados socialmente, pero por lo menos no nos molestaban en nuestras prácticas, la religión cogió mucho auge después del 1980 que llegamos los Marielitos a Miami, todos nos conocíamos y existía paz religiosa, usábamos a los oriateces de la época, cooperábamos los unos a los otros, y las casas religiosas estaban muy abundantes de feligreses, yo practicaba más el palo monte que la Osha, pero cooperaba con el oriaté Genero Rojas cuándo éste me necesitaba en la Osha, ya en 1988 Genaro recibió mis Orishas desde Cuba y me restableció los mismos, Valentín Montero el dueño de la botánica Oshún Laibó me regaló todas las soperas y herramientas, nadie quería que yo gastara en restablecer la Osha, mi situación económica entonces no era muy buena, pero a partir de entonces el ashé de Genaro y restablecer mis Orishas cambió mi vida, la buena suerte me alumbró y me convertí en un empresario muy respetado en poco tiempo, ya en 1990 era dueño de dos club nocturno famosos de la época en Miami, y de la compañía discográfica Legacy records, entre otros negocios, ya entonces yo contaba con más de 5 mil ahijados jurados en Mayombe, hoy día cuentan 7771 siete mil setecientos setenta y uno, pero toda la paz cambió a partir del 1988, así fue.
Hechos. Las noticias decían que en la ciudad de Hialeah en un lote de carros abandonados en la Okeechobee y cerca de la 4 avenida del West, un santero estaba siendo sitiado por la ciudad de Hialeah, la ciudad no quería dar los permisos ocupacionales para abrir un templo allí, el sitio estaba inhabilitado para poder abrir al público, comenzó una batalla verbal y de acusaciones entre el alcalde Hialeah en esa época Raúl Martínez y Ernesto Pichardo, al final salieron de allí y abrieron el templo en la Palm Avenue y la calle 6, pero llegó la venganza de los concejales todos y el alcalde, establecieron una ordenanza prohibiendo el sacrificio de animales para la religión, y comenzaron las acusaciones y reclamaciones, la noticia era en primera hora y primera plana de los medios, los santeros serían arrestados si eran acusados de sacrificar animales, y comenzó la batalla, a la defensa de la religión públicamente se sumaron José A. Montoya y Rigoberto Zamora, ambos se acercaron a Ernesto Pichardo en el templo para apoyarle en la lucha por nuestros derechos, entonces intervino el ACLU, la asociación de libertades civiles americana, quién en nombre de la iglesia que dirigía Pichardo Church Of Lucumí Babalú Ayé demandaron a la ciudad de Hialeah por violación de la constitución de Estados Unidos y la libertad religiosa, el proceso duró 6 años, hasta que en 1993 la corte suprema falló en favor de la iglesia y las religiones afrocubana, pero durante 6 largos años fuimos víctimas de persecución religiosa, los santeros y paleros eran arrestados y sacados de las ceremonias por sacrificar animales, el apartheid y la discriminación a la orden del día, pero todo acabó en 1993, ¿Y después qué? Ya complacidos y los medios dando la noticia del histórico fallo, llegaron las desavenencias y la desunión de todos, estábamos divididos en fracciones y grupos, ¿Culpa de quién? Así pasó. Un día Ernesto Pichardo lleva a cabo una celebración en el chicos restaurante de la ciudad de Hialeah, la prensa cubrió el evento, pero no fuimos invitados ni Zamora ni yo, a pesar de tratarse de dos religiosos públicos, Pichardo y su familia se convirtieron en enemigo número uno de Rigoberto Zamora (Babalawuo) quién en La Liza Marianao Cuba era muy conocido, de marras, Zamora se quejó de qué Pichardo y unos cuantos Babalawuos entre ellos Pipo el Tamborero y el Olosha Willy Ramos y otros, querían monopolizar la religión en Miami, Pichardo me llamó a una reunión con él y los Babalawos aliados de éste, me plantearon que declarara a Zamora cómo un farsante, que no era Babalawuo, eso me ofendió y les dije que yo era un hombre y no actuaba cómo meretriz de nadie, les di la espalda, su hermano Fernando Pichardo me llamó por teléfono y me dijo que yo era un inmoral por no acusar a Zamora, desde entonces comenzó la división, pero dónde Pichardo colmó la copa fue en su declaración en el chico restaurante. Dijo. Que él era él único reconocido por la corte Suprema de Estados Unidos. Que sólo serían reconocidos como iniciados aquellos que estuvieran afiliados a su iglesia. Que nadie podía sacrificar animales sin un certificado emitido por él. Y que todos tendrían que ir a su matadero para sacrificar los animales, donde tendría una maquina para desplumar los animales. Todo eso y más lo declaró a los medios de prensa. De inmediato docenas de sacerdotes y Obaces e incluso Babalawuos me contactaron, y yo llamé a la prensa a conferencia, declarando en nombre de miles, que Ernesto Pichardo no era el dueño ni el jefe supremo de nuestra religión, y que el fallo de la Suprema corte era interpretando la constitución de los Estados Unidos y el derecho a la libre práctica religiosa y no exclusivo para su iglesia, y que desde ese momento yo fundaba Templo Lucumí Changó Eyeife, hoy día Templo de Ministros Shangó Eyeife. Desde entonces, Ernesto Pichardo se convirtió en mi primer gran enemigo aún más después de mi declaración, utilizando a individuos que se dedican a calumniar a mi figura, e incluso, a chivatear con el tesoro a mi persona y mis instituciones, algo que jamás han logrado algo en mi contra, porque el Tesoro de Estados Unidos OFAC, conoce muy bien a mi persona y actividades, sólo por el bienestar y los derechos religiosos, esta historia es muy larga, porque incluye otras muy complicadas, desde entonces, en materia de institucionalización, nuestra religión quedó completamente dividida, por aquellos cómo Ernesto Pichardo que querían monopolizar la religión con declaraciones bárbaras y dictatoriales. El fallo de la suprema corte de Estados Unidos ha beneficiado en muchos casos legales a religiosos que han sido arrestados en otros estados por desconocimiento del fallo, y en otros derechos religiosos, yo José A. Montoya, reconozco la gran labor y esfuerzos de la familia Pichardo por lograr ese fallo, pero lamentablemente equivocaron el fallo de la suprema corte considerándola exclusivo para su consumo personal supremo. No obstante, buscamos la unidad de todos, sino lo lográramos hoy día en nuestra era, quizás un día sea, cuando seamos olvidados, porque mientras exista aquél que odia y calumnia, no existirá ni paz ni unidad. Todo lo aquí expresado se encuentra en los record de prensa de los medios locales de Miami Dade, principalmente el Nuevo Herald. Puede ver algunas publicaciones de este proceso de medios importantes local e internacional. Entre...
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Enero 2026
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