El gobernante debe ser neutral social y religioso, humano, y el pueblo recíproco con el gobernante2/20/2021 Por. José A. Montoya La reciprocidad – Todo aquél que tiene fe en algo es porque espera un resultado, nadie tendría fe en Dios o sus dioses si no esperaran de ellos la merced, el milagro y la salvación, espera de Dios soluciones a aquellos problemas que no están a su alcance resolver, y todo dependería de un milagro, por lo tanto, no se tiene fe a lo que no nos brinde resultados, porque sería tener fe y esperanzas en lo que no existe, igual ocurre con los políticos malos. Hoy día los pueblos dependen su libertad de aquellos que por conciencia quieran administrar los bienes del pueblo, dirigir su bienestar, la prosperidad, el desarrollo para beneficio de la sociedad, para ser libres, ser cultos, y sin temores a la desolación, a la miseria, al hambre, a las enfermedades sin asistencia, en esto y mucho más es en lo que consiste ser un pueblo libre, pero los pueblos se equivocan cuando eligen a sus gobernantes por idolatrías, o por promesas que son un derecho del pueblo y no deben de brindarse sino respetarse, hoy día los pueblos tratan de encontrar en los políticos y dictadores las soluciones a los males que precisamente han provocado sus errores, al elegir y apoyar a quiénes precisamente les han oscurecido la paz, el desarrollo, el bienestar social, y viven en la incertidumbre de preguntarse a diario ¿Qué nos impondrán esta vez estos que hemos elegidos? Porque la ley la establece el que fue elegido para representarnos, y el gobernante elegido la tiene que cumplir, y el peor error de poder que se le haya otorgado a un gobernante, es gobernar por decretos presidenciales y no por la ley, para ser libres no se debe de derrocar al gobernante, sino a la ley que aquellos que elegimos para representarnos mal han impuesto, y que van contra los intereses del pueblo.
La ley buena o mala la propone y aprueban los representantes, los gobernantes la cumplen y son culpados de los malos manejos de la ley de los representantes, y solamente los dictadores no tiene más que su ley. Los pueblos no deberían de elegir a sus representantes para que impongan nuevas leyes solamente, sino para erradicar las leyes que otros inconscientes y que solamente responden a los intereses de los lobistas y potencias económicas o sus propios intereses establecieron, y a la hora de elegir a un gobernante, se debe de elegir al que sea neutral social, neutral religioso y humano, de lo contrario gobernará y legislarán aquellos que son amigos de sus intereses y enemigos de la sociedad, que por ignorancia o por engaño los eligen, cuándo un político predique que enmendará las leyes corruptas y que afectan al pueblo y lo hace, entonces estamos frente a un político respetuoso, neutro, humano, y todo aquél político que le valla a la contraria, es precisamente el antisocial. La paz, la tranquilidad, la libertad y el desarrollo, depende de que no nos equivoquemos al elegir a nuestros representantes y gobernantes, La idolatría es la peor esclavitud a la que podamos aspirar. Pero igualmente el pueblo debe ser recíproco, porque del pueblo se eligen los gobernantes. No falla.
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